Conversaciones en torno al Covid19 | parte 2

Conversaciones con la socia de un fondo de deuda
  • Por Ximo Villarroya
  • abr. 2020
  • Asesoramiento a Equipos Directivos
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En esta segunda entrega de “Conversaciones en torno al COVID19” he querido recoger las impresiones de Teresa, socia de uno de los Fondos de Deuda que desde hace varios años opera en España y Portugal.

Como casi todos estos días en España, Teresa está “tele-trabajando” y atiende mi llamada entre videoconferencia y videoconferencia.

Tras saludarnos con cordialidad, nos preguntamos, casi con miedo, si todo va bien por casa, y afortunadamente así es.

—¿Estabas en una videoconferencia? —le pregunto.

—Así es Ximo —responde—. ­­Estaba hablando con el director financiero de una de nuestras participadas, revisando la situación de la tesorería.

—Es a lo que ahora están dedicando buena parte de su tiempo, ¿no?

—Efectivamente—confirma—. Están muy preocupados por la falta de generación de liquidez.

—¡Como todos! —le interrumpo.

—Sí, pero deja que te diga que nosotros, como Fondo de Deuda que somos, entramos en las compañías vía préstamo con amortizaciones de principal a vencimiento. Muchas veces incluso el pago de intereses puede diferirse hasta el final de la vida del préstamo —me explica.

—¿Quiere eso decir que no sois un drenaje mensual o trimestral en la tesorería de las compañías en las que invertís? —Vuelvo a preguntarle.

—Así es. Confiamos en que la recuperación de esta situación tan anómala sea más rápida que la de la crisis de 2008 y que las empresas en las que hemos invertido se hayan recuperado para cuando venza el plazo y puedan así asumir la devolución del préstamo sin más problemas.

—¿Y si no es así? —insisto.

—Seremos compresivos y flexibles. Invertimos para apoyar proyectos de crecimiento, por un tipo de interés y a la vista de un Business Plan … y el COVID19 no estaba en el plan de negocio de ninguna empresa.

—Eso suena muy coherente.

—Lo somos.

—Y en estos días de confinamiento ¿Estáis activos? —cambio de tercio.

—¡Ya te digo! ¡Todo el día al teléfono con las participadas! —exclama.

—No, no. Me refiero a activos, activos; viendo nuevos proyectos —le interrumpo.

—Bueno, los proyectos que estábamos mirando se han aplazado hasta que esto pase y podamos ver cómo están entonces las empresas. Ahora hay muy poca visibilidad —se lamenta.

—¿Y cosas nuevas?

—¡Dímelo tú! —se ríe—. No, cosas nuevas no hay, pero ya verás como, desde Livingstone, nos llamáis pasadas unas semanas tras el “encierro” para decirnos que tenéis proyectos para nosotros. Estoy convencida. —noto que esboza una sonrisa al otro lado del teléfono.

—¿Esa es tu visión, Teresa?

—Veo que los Fondos de Deuda vamos a tener muchas oportunidades. Creo que nos vamos a encontrar con compañías con proyectos interesantes, pero con ratios que las dejarán fuera del punto de mira de la banca.

—Coincido contigo.

—Los bancos van a trabajar duro estas semanas para hacer llegar a las empresas la liquidez que el gobierno ha puesto en el mercado. Liquidez para circulante, para recuperación a corto.

—Eso me dicen mis amigos bancarios.

—Y no te engañan —afirma—. Mira Ximo, nuestra partida se juega con otras reglas y con otros objetivos. Nosotros estamos 100% enfocados en apoyar proyectos más a largo. Muy enfocados en la generación de caja a medio y largo plazo. Proyectos de financiación que requieren rapidez de respuesta y mucha flexibilidad en el diseño de su estructura.

—¿En cualquier sector?

—En cualquier sector se pueden encontrar buenos proyectos de crecimiento que financiar, incluso en aquellos que más puedan estar sufriendo ahora.

—Desprendes optimismo.

—Por supuesto. Además, y con eso acabo que tengo otra llamada programada, estamos en un momento en que nos encontramos con mucho dinero bajo gestión y con bastante competencia de otros fondos de deuda, que los hay muy buenos en nuestro país.

—Agradezco tu tiempo. Estoy seguro de que, en Livingstone vamos a encontrarnos con más de un proyecto que encaje con vuestra propuesta de valor frente al resto de alternativas que hay en el mercado.

—Gracias a ti, Ximo. Ya me enviarás el link cuando publiques este artículo en vuestra web.

—Dalo por hecho. Cuídate.

—Tu también. Nos vemos pronto, cuando seamos libres.

Y también así me despido de vosotros. Cuidaos, hablemos ahora y veámonos cuando “seamos libres”.


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