Conversaciones en torno al COVID19

Charlamos con profesionales sobre el impacto del Coronavirus en las finanzas corporativas.
  • Por Ximo Villarroya
  • abr. 2020
  • Asesoramiento a Equipos Directivos
  • Asesoramiento de Deuda
  • Compra
  • Situaciones Especiales
  • Venta

En Livingstone habitualmente hablamos con empresarios, con grupos industriales y con fondos de capital riesgo, para ofrecerles nuestros servicios, para que nos hablen de la marcha de sus sectores y para escuchar sus planes de expansión o sus intenciones de desinversión. En definitiva, hablamos con todos ellos para ver cómo, una firma como la nuestra, especializada en finanzas corporativas, puede ayudarles en este tipo de operaciones.

En estos días de confinamiento, la labor comercial es, como mínimo difícil, pero no por ello dejamos de hablar con unos y con otros. Estamos “confinados” pero “vivos”.

Y en esas conversaciones nos transmiten que la economía saldrá de esta, y lo que es más importante, saldrá con la intención de volver a estar en el punto en el que estaba. Costará más o menos tiempo y esfuerzo de todos, pero volverá a estar ahí.

Para ilustrar estas palabras, quiero compartir con vosotros la conversación que ayer mismo tuve con un buen amigo y gestor de un activo Fondo de Capital Riesgo en España. Os ahorro la parte de la conversación en la que nos preguntamos si el coronavirus ha tocado nuestra salud o la de los nuestros, y tras comprobar que todo está en orden, mi interlocutor no pierde un segundo y me lanza el primer mensaje directo:

—Ximo, cuando salgamos de aquí no te olvides de nosotros. Tenemos mucho dinero bajo gestión, y ganas de invertirlo.

—Eso es música para mis oídos, Luis.

—Es cierto que habrá que ser selectivo, pero va a haber buenas empresas a las que acompañar, tanto para recuperarse como para que retomen los planes de expansión que tenían sobre la mesa — apunta.

—Esa es la primera parte de nuestro trabajo, ya lo sabes, identificar y contactar empresas de calidad y atractivas para profesionales como vosotros, capaces de aportar algo más que dinero… — le digo, y me interrumpe.

—Esa ha sido siempre nuestra prioridad, aportar mucho más que dinero.

—Lo sé, Luis.

—Mira Ximo, estos días estamos dedicando casi el 100% de nuestro tiempo a ayudar a nuestros socios en las compañías de nuestro portfolio. Ya te imaginarás, ERTEs, cálculos finos de la tesorería, …, lo que toca en estas semanas. -— Después de una breve pausa, respira hondo y continúa. —Y te diré más, ya estamos preparando una ampliación de capital para una de ellas. Ni podemos ni debemos esperar a que lleguen las ayudas del Gobierno.

— Eso es compromiso y lo demás son tonterías.

—Lo que decíamos antes. Los fondos aportamos mucho más que dinero. Somos socios a las duras y a las maduras.

—Tus socios te lo agradecerán, seguro— remarco. —Estos días estoy hablando con muchos empresarios de la típica empresa familiar, que se están comiendo este marrón ellos solitos y se quejan, no tanto del trabajo extra que esto les está suponiendo, como del hecho de estar solos en el barco. Creo que muchos de ellos van a tener tiempo para reflexionar y pensar en las ventajas de no ir solos por la vida, especialmente cuando las cosas se tuercen.

—Además, Ximo —me dice— como ocurre tras cada crisis, y ya ocurrió tras la de 2008, seguro que es momento para llevar a cabo procesos de concentración sectorial.

—Totalmente de acuerdo, Luis. —le interrumpo —Procesos de concentración como el que se ha producido en el sector cerámico en Castellón en los últimos años.

—Exacto— Apostilla.

—Genial. Ya sabes que tuvimos la oportunidad de cerrar varias operaciones en ese sector, y seguro que esa experiencia la podemos aplicar a otros— Le digo.

—Esa es la idea. Si ya lo habéis hecho una vez, podéis hacerlo de nuevo, y nosotros estamos aquí para ser el socio financiero que esos procesos requieren.

—Tomo nota.

Y efectivamente, tomo nota, y la comparto con vosotros.

Nos despedimos con el compromiso de cuidarnos y de seguir hablando mientras estemos confinados, y, sobre todo, de vernos cuando volvamos a “ser libres. Y de esa misma manera me despido de vosotros. Cuidaos, hablemos ahora y veámonos cuando “seamos libres”.


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