¿Con quién me caso, con un socio industrial o con un socio financiero? (I)

A la hora de buscar un nuevo socio para nuestra empresa, se nos puede plantear la duda si dar entrada a un inversor de carácter financiero (sociedades de capital riesgo, family office o business angels) o a un inversor industrial (compañías con vocación de invertir en otras empresas).

Ambas alternativas son buenas opciones, pero me gustaría daros algunas pinceladas para ayudaros a decidir ante esta posible situación, ya que sus criterios de inversión son bastantes dispares:

Socio financiero

Tiene como premisa principal buscar una rentabilidad sobre su inversión.

  • Tiene un horizonte temporal definido en el medio plazo (entre 4 y 7 años), ya que en algún momento está obligado a devolver el dinero a sus inversores. Los family office o business angels en ocasiones son más flexibles con esta particularidad.
  • Sus targets son de naturaleza muy variada, ya que van desde empresas con dificultades financieras, a empresas con ventajas competitivas claras o empresas nicho de un sector. En ocasiones buscan “add-ons” a sus participadas ya en cartera para identificar sinergias y maximizar su valor, o simplemente identifican un sector y realizan múltiples adquisiciones (“build up”) con la idea de obtener un posicionamiento clave que les permita rentabilizar su inversión.
  • Por lo general, no tiene una vocación firme de gestionar la empresa, principalmente cuando invierten en minoría, aunque por supuesto si exigen un seguimiento de los resultados de la gestión de la misma, pero en cualquier caso no se involucran de igual modo que lo haría un socio industrial.
  • En cuanto a precio, el socio financiero es por naturaleza especulador y por tanto un cazador nato de oportunidades, por lo que suele ofertar precios inferiores que un industrial. Las estructuras de sus operaciones acostumbran a tener un componente más complejo ya que atienden a variables como el apalancamiento de la sociedad y el aplazamiento del pago.
  • Desde una perspectiva de retribución al accionista, el socio financiero suele dar importancia a este aspecto, y por consiguiente exige una política definida antes de su entrada.
  • El timming de una transacción suele ser más largo con un financiero, ya que salvo que conozcan el entorno de la compañía por inversiones anteriores, tienen una menor capacidad de entendimiento del sector e identificación de las variables clave que un socio industrial.
  • Un socio financiero supedita su entrada en el accionariado de una sociedad a la visibilidad de salida en el futuro, ya que el carácter temporal de sus operaciones así lo determina. Por ello suelen exigir mediante el pacto de socios condiciones para favorecer su desinversión, como puede ser el derecho de arrastre (derecho por el cual se obliga al resto de accionistas que transmitan junto a ellos sus participaciones ante una potencial venta de la empresa).

Socio Industrial 

  • Su premisa de inversión es principalmente estratégica. Seguramente el motivo de su adquisición sea cualquier maniobra que le reporte una ventaja estratégica: crecimiento de la compañía, geografía, sinergias, posicionamiento y cuota de mercado, complementariedad de producto, canales de distribución, acuerdos comerciales etc.
  • En su caso el horizonte temporal es a largo plazo, ya que no tiene una limitación como en el caso del socio financiero, ni entra en sus planes estudiar una salida.
  • Sus targets son empresas de su sector o complementarias al mismo que les reporten sinergias y economías de escala. En ocasiones los grandes grupos empresariales realizan inversiones fuera de su core business como medida de diversificación, adoptando en estos caso un rol más cercano al financiero.
  • Siempre invierten en mayoría porque para ellos es crucial el control y gestión de la empresa adquirida.
  • En relación al precio a pagar, el industrial suele presentar mejor oferta y llevarse el gato al agua, ya que siempre tienen la baza de poder crear sinergias con la empresa adquirida, o ganar cuota de mercado. No es habitual que pujen con sobreprecio, pues son buenos conocedores del valor de la oportunidad.
  • Dado que para el socio industrial prima el crecimiento de la compañía, dan una importancia bastante relativa a los resultados y a su visión a largo plazo, por lo que la política de dividendos suele estar menos definida.
  • El proceso de due dilgence y cierre de la operación suele acortarse con respecto al periodo necesario para un socio financiero, debido a que conocen el sector y tiene  identificadas las variables claves de la transacción.

Como veréis los perfiles de inversión de ambos pretendientes son muy dispares. En mi próximo blog os recomendaré dependiendo de las peculiaridades de una compañía, con quién es mejor casarse.

 

Leer la segunda entrega de este Blog aquí.

 

Las ideas y conclusiones que figuran en este blog transmiten la interpretación que su autor/a hace sobre asuntos de actualidad y no reflejan necesariamente las opiniones de Livingstone Partners. Son de interés general y no serán interpretadas como consejos de inversión.


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