Entrevista a Olga Jewusiak, Directora de Marketing

Olga ha respondido a nuestras preguntas para conocerla mejor.

Nativa de Chicago, Olga se unió a Livingstone en el verano de 2017 para encargarse de las actividades de marketing para las oficinas de Estados Unidos y colaborar en proyectos especiales con el equipo internacional.

¿Cuándo y por qué elegiste Livingstone?

Mi viaje a Livingstone difiere del de los analistas, directores y socios divulgados en esta serie de testimonios porque no tengo un perfil financiero sino que pasé los últimos 12 años desempeñando funciones de marketing en varias empresas siendo la última una star-up.

Jack Thurston, Chief Marketing Officer de Livingstone, se puso en contacto conmigo el verano de 2017 a través de la plataforma LinkedIn e inciamos una charla. ¿Sabes esas conversaciones que tienes con una persona de LinkedIn que no conoces? Eso fue lo que pasó. Al poco tiempo Jack me citó para una entrevista en la que conocí también a uno de los cofundadores de la compañía y enseguida me enamoré de Livingstone. Estaba muy entusiasmada con esta firma que parecía más emprendedora que aquella en la que estaba trabajando, con equipos implicados en colaborar, comunicación transparente y una jerarquía plana con promesas cumplidas hasta el momento.

¿Qué implica un día típico para ti?

Todo el mundo dice esto en sus entrevistas de Livingstone, pero es cierto, realmente no hay tal cosa como un día típico aquí. Me encargo de todas las actividades de marketing en los Estados Unidos y tengo la suerte de poder trabajar con cada socio de la compañía, aprender sobre sus sectores y elaborar una estrategia que haga valer su experiencia. Diseño planes de marketing,  implemento estrategias de relaciones públicas para toda la empresa. Por otra parte, estuve activamente implicada en el reciente nuevo diseño de la página web con el equipo internacional de marketing. Nunca me aburro, lo que es perfecto para una persona como yo.

¿Cuál es la parte más agradable de trabajar en Livingstone?

La cultura, sin lugar a duda, es la mejor.

Cuando piensas en un banco de inversión, probablemente piensas en un espacio lleno de libros encuadernados en cuero, que huele a caoba y parece que los 80 nunca terminaron. Nuestra oficina disipa esa imagen tan pronto como uno se baja del ascensor a un espacio moderno tipo loft lleno de luz. Estoy describiendo nuestra oficina porque, en muchos sentidos, es un símbolo de nuestra cultura. Ni nuestra oficina ni nuestra firma reflejan los “típicos” bancos de inversión.

Livingstone no es de ninguna manera una compañía pequeña, pero tiene ese tamaño en el que todavía existe un impacto directo entre todos. Los socios se plantean la contratación de una manera cautelosa, con dedicación para asegurarse de que cada persona encaja, no sólo de manera profesional sino que también a nivel cultural.

¿Qué impacto ha tenido Livingstone en tu carrera? O, ¿cómo esperas que Livingstone afecte tu carrera?

La mayoría de los millennials tienden a cambiar a menudo de puesto de trabajo por diversas razones (generalmente ligadas a la economía), y no soy diferente. Antes de Livingstone, nunca tuve un trabajo en el que me pudiese ver por más de 2 años y ahora siento que he encontrado un lugar en el que puedo añadir valor al mismo tiempo que continúo desarrollando mi propio conjunto de habilidades. Nunca he trabajado en una empresa en la que tanta gente haya construido su carrera, pero los Livingstonians como Mark Carl o Ryan Buckley no son la excepción, tienden a ser la regla. Que se reconozca mi esfuerzo y mi trabajo es fenomenal, me hace querer ser mejor y añadir más valor todo el tiempo.

¿Cuál es tu momento más memorable trabajando en Livingstone?

Cada año, 120 Livingstonians aterrizan en una nueva ciudad para un retiro anual de 3 días. Hacemos actividades en equipo para poner caras a los nombres con los que interactuamos en operaciones transfronterizas y básicamente para conectar. El año pasado lo hicimos en Chicago, este año hicimos las maletas para Valencia, España.

Acababa de aceptar la oferta de trabajo cuando Jack me extendió la invitación para asistir al retiro de Chicago. No soy extrovertida, así que la idea de conocer a más de 100 desconocidos durante 3 días me creó un poco de ansiedad, pero desde el momento en que entré en el happy-hour inicial, me dí cuenta de que la gente era cálida, amable y, en general, genial. El segundo día, participamos en los “Juegos Olímpicos de Livingstone” – ver a los socios directores caer al suelo durante un juego de tira y afloja y levantarse de buena gana solo para caer de nuevo me ofreció una buena impresión de las personalidades con las que trabajo todos los días.

Fue un gran comienzo para un nuevo trabajo y los tres días de aquel retiro avalaron mi decisión.

¿Cuál es la operación más memorable en la que has trabajado?

Por lo general, no toco ninguna operación hasta que esté cerrada sino que me encargo del marketing posterior a las operaciones sin embargo, la primera en la que trabajé fue una prueba de fuego; llevaba apenas un par de semanas en el trabajo y me encontré manejando una operación en un sector con el que no estaba del todo familiarizada. Mientras intentaba descubrir los pasos óptimos del proceso operativo todo el equipo de la operación se volcó conmigo; los analistas paraban en mi mesa para guiarme, los socios me explicaban detenidamente los pasos siguientes, nadie me trató con condescendencia y lo superé todo con rasguños menores.

¿Qué hobbies o actividades disfrutas fuera del trabajo?

Me considero la dama de los perros del barrio, no he encontrado ningún perro que no quiera acariciar. He dado el paso de acoger perros a través del centro One Tail at a Time, y creo que me las apaño bien. Por otra parte, me encanta ir a conciertos en directo y shows de comedia, e intento asistir a tantos como pueda.


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